Fem una Ullada fora de Catalunya : Fuentes Tamáricas – la Reana de Velilla del Río Carrión en Palencia

Conocidas en la localidad como La Reana, las Fuentes Tamáricas se suelen situar en la localidad de Velilla del Río Carrión (Palencia), situada 101 km al norte de la capital provincial, y 173 km al sur de Santander, junto a una de las márgenes del Río Carrión, y en un entorno de montaña de gran valor natural.

Las Fuentes Tamáricas son tres fuentes próximas ubicadas por el geógrafo e historiador romano Plinio el Viejo en la Cantabria clásica, y que desde el siglo XVIII se han identificado con la fuente de La Reana, en Velilla del Río Carrión (Palencia), España.

Información de su historia:

Se sabe que los cántabros tamáricos que habitaban la zona desde el siglo III a. C. rendían culto a las aguas y a las fuentes sagradas.

No se conoce con exactitud el año de su construcción, pero está claro que cuando los romanos conquistaron Cantabria (año 19 a. C.), hallaron estas fuentes que llamaron poderosamente su atención.

El irregular brote de sus aguas y vaciado inesperado, acompañado del ruido subterráneo que precede a su llenado, tuvieron que ser en aquella época motivo de respeto y adoración.

Posiblemente fueron utilizadas como baños de inmersión, lavadero y augurio. También se ha sugerido que el conjunto pudo estar dedicado a algún dios de las aguas, donde se realizaban predicciones basándose en su irregular ciclo de llenado y vaciado.

En el siglo XIII se construyó a su lado una ermita consagrada a San Juan Bautista, para cristianizar el lugar y borrar toda relación con ritos paganos.

Perdidas en el tiempo durante siglos, las descripciones hechas por el geógrafo y naturalista romano Plinio el Viejo en el siglo I cautivaron a quienes las conocieron, y llevaron a su búsqueda infructuosa durante cientos de años y en multitud de lugares, desde La Rioja hasta León, sin ser hallada ninguna que coincidiera en su comportamiento hasta que en 1768, el historiador y geógrafo Enrique Flórez las situó en su localización actual.

Durante los veranos de 1960 y 1961 se realizaron trabajos de excavación promovidos por el Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas del Ministerio de Educación Nacional, dirigidos por el prestigioso arqueólogo Antonio García y Bellido, sin lograr aclarar la procedencia de las aguas de la fuente. En ese momento solo se conservaba un arco de la edificación original, y fueron incorporados dos más para adaptarse a la misma, además de rehabilitar todo el entorno.

Losa de advertencia:

Se trata de un estanque rectangular con tres arcos de piedra, de los cuales solamente uno es original, los otros dos fueron incorporados entre 1980 y 1981 para reproducir fielmente lo que fue la fuente en su construcción. Su gran particularidad es que se llena o vacía a su antojo, sin seguir ningún ciclo ni lógica. Su llenado viene precedido de un rumor subterráneo que es señal inequívoca de que comienza a manar. Tiene tres aliviaderos que aprovechan el agua para regadío, y en uno de sus extremos un ara romana hallada en las proximidades. A su lado se encuentra la ermita de San Juan del siglo XII. Toda la zona es de césped y arbolado, y rodeada por un pequeño muro de piedra que delimita el conjunto. A la entrada, una losa con la inscripción:

La intermitencia irregular del brote de las aguas de estas fuentes tiene el don de profetizar la pronta muerte de todo aquel que, al visitar por primera vez la fuente, la encuentre en su fase seca.

El misterio de su llenado y vaciado todavía perdura hoy en día; los estudios realizados sobre la procedencia del agua y sus ciclos no han obtenido ningún resultado, y siguen confiriendo al lugar un halo de misticismo.

La fuente de La Reana fue declarada Monumento provincial el 9 de mayo de 1961, y Bien de interés cultural el 11 de julio de 2002.

Recull de dades : Viquipèdia i altres

Adaptació del Text i Fotografies : Ramon Solé